lunes, 19 de septiembre de 2011

Circe

Con el tiempo se fueron, me parece
--¿quién puede asegurarlo?--,
los lloriqueos que te dirigía,
mi crudo adolecer
en versos; con el tiempo inauguré
un nuevo modo, un alma
ahora indiferente a tus encantos.
Ya no disfrazo, ciego,
esas tus fases con los trapos sucios
que la Luna, reflejo
de lo pasado vivo, te adosaba,
doble de mí, estilita
yo de su ser, el mío, el alevosa-
mente interior. Deidad
inexpresable y propia que agotaba,
que retorcía gestos
sin ella distendidos --meros dados--,
y hacía de tus frases
y silencios un muro, una alta llama
resplandeciente de
oracular rechazo. Nunca supe
de Esfinge superior.
Hoy te oigo hablar, y poco queda ya
de tu poder, del mío:
tus palabras se esparcen, distraídas
de su tenor pasado,
y mucho me distancian tus manidos
modales de hembra en quiebra:
modales de quien sabe que ya no
hechiza, y se despide.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Gregorio Pedroca


Banda sonora: Michala Petri (With Lars Hannibal & Copenhagen Philharmonic Orchestra) -- Los Angeles Street Conce 

Uno gime postizos y el otro desenfoca
las amebas que fungen de paloma torcaz;
y con los simulacros de un ropero o su faz
propalan juntamente las magias que Pedroca

dispuso en pasacalles o sirtes del estorbo
--cronicones espurios, traslúcidos osarios--.
Uno aúlla cornisas y el otro acecha, y varios
dedales de melancia se prometen, su morbo.

¿Inquietos hollan muelles, se precipitan llanos
contra las mil estancias de bendecir adioses?
¿Deseosos incursionan entre riscos o roces,
o bien con sus informes desacomodan manos?

Uno llora melones y el otro se impacienta
con Gregorio. Una mula repica y se desdenta.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Velita de leer

Vela que ardés, velita
de leer o latir
por horas en la noche
al fulgor de los libros:

¿cómo fue que llegué
a tu ermita o cayado?
(Yo venía de lejos,
de años de derruirme...)

Velita humilde, vela
que propiciás fortuitos
encuentros y evitás
la búsqueda infinita:

¿por qué me reconforta
ahora tu patrón?
¿Por qué lo que era chanza
ahora me conduce?

jueves, 25 de agosto de 2011

La Causa

Pasan Testigos. Hablan
esperando mi no
--su puerta al Paraíso--.
No lo otorgo. Me dejan
un folleto soñado
--respuestas para todo--
y prometen volver.
Dos viejas con un poco
de carmín en los labios
y falda obligatoria.
Dos viejas que no hacían
ya nada con sus vidas
--a lo sumo barrían
siempre a la misma hora
la veredita humilde--;
y la hiel de una culpa
un día fue almuecín:
había que salir
de la pasividad;
y los males del mundo
y la Promesa son
su tecito de yuyos,
la Causa que les cuadra.

martes, 16 de agosto de 2011

La aguerrida

Sardónico, violento,
intempestivo, agreste,
patotero, incivil:
un gallo me calzaron
por campechano. Imbécil
mi querer comprender
qué pasó. El capital
simbólico se gana,
actualmente, apedreando
trenes que no eran tales.
Quién desprecia mejor:
no conversar, hundir
mediante irreversibles
sarcasmos: performance,
es decir, poesía.

lunes, 8 de agosto de 2011

Aire del alejado

Quizá no hay nada que decir. Quizá
la sombra de recelo
en que me tengo está
latiendo de otro modo. El estupor
que sofreno y acallo
con oraciones habla,
quizá, de que he partido, y que demoro
la mirada en espectros
que ya no me sosiegan,
pasado en que no puedo ya guardarme,
mano de que me suelto.

jueves, 4 de agosto de 2011

Todavía no

Asamos dos castañas
al rescoldo del tiempo:
tus ojos y tus labios
hablaban de saber.

De saber que me habías
cautivado, y callabas,
dulce como la costa
cuando cae la lluvia.

No hubo truenos, ni flecha:
comencé a desprenderme
de capas y más capas
de sentido inconcluso.

(Sentido o duración
que ya casi ni sueña;
esquina de medir
cuerpos que resplandecen.)

sábado, 30 de julio de 2011

"Ahora, baila."

Es verdad que tenías
muchas cosas. Las veces
que comienzo a escribir
sin mucho fundamento
que digamos, regresan.
Y todo queda en verbo
imperfecto, 'épuisé',
en giro que se agota
y sin embargo calma,
monótono sentir.

Tenías, por ejemplo,
libros que se apareaban,
biblioteca de estantes
robustos y ladrillos
que quizá eran Palmar.
Ya lo ignoro. "Tenías"
es como preguntarme
sin treguas qué te hacía
singular. Como un modo
ciego de la memoria.

La belleza que Auden
explicara al hablar
de Shakespeare, sus sonetos:
eso tenías. 'Charis'.
Yo no puedo creer
que te hayas alejado.
Permití que me obstine
--surtidor o cigarra--
en retratar tu forma
para bien de los otros.

miércoles, 27 de julio de 2011

Fragmento fiduciario

Bendigo la maroma. Tres mancuernas
de lija en sal indagan los insomnios
que en deshonor fulgieron,
Procusto de un pulir.

Lustro el emblema de los guantes malva
con ácidos, con fuelles, gran ventosa
que merecí. Breviarios
remedo, permanecen.

Fulcro, señal, precognición ignara:
los tirios me abdujeron,
se estremeció el simún.

Ínclito morbo, dromedario, yeites:
prohijo los decires
de ninguna pitanza.