sábado, 30 de julio de 2011

"Ahora, baila."

Es verdad que tenías
muchas cosas. Las veces
que comienzo a escribir
sin mucho fundamento
que digamos, regresan.
Y todo queda en verbo
imperfecto, 'épuisé',
en giro que se agota
y sin embargo calma,
monótono sentir.

Tenías, por ejemplo,
libros que se apareaban,
biblioteca de estantes
robustos y ladrillos
que quizá eran Palmar.
Ya lo ignoro. "Tenías"
es como preguntarme
sin treguas qué te hacía
singular. Como un modo
ciego de la memoria.

La belleza que Auden
explicara al hablar
de Shakespeare, sus sonetos:
eso tenías. 'Charis'.
Yo no puedo creer
que te hayas alejado.
Permití que me obstine
--surtidor o cigarra--
en retratar tu forma
para bien de los otros.

miércoles, 27 de julio de 2011

Fragmento fiduciario

Bendigo la maroma. Tres mancuernas
de lija en sal indagan los insomnios
que en deshonor fulgieron,
Procusto de un pulir.

Lustro el emblema de los guantes malva
con ácidos, con fuelles, gran ventosa
que merecí. Breviarios
remedo, permanecen.

Fulcro, señal, precognición ignara:
los tirios me abdujeron,
se estremeció el simún.

Ínclito morbo, dromedario, yeites:
prohijo los decires
de ninguna pitanza.

jueves, 30 de junio de 2011

Sólo unas llaves

Costoso sinsabor, aquerencié
apenas si unas llaves
que me recluyen, tácitas y firmes.
Ya basta de esperar,
entonces, ni una sombra de consuelo
o de tibieza. (Miro
los desleídos rasgos de aquel rostro
en la imaginación:
inútil piedra cargo, inútil hambre
que no se saciará
y que sólo da paso, en el presente,
a sombras que proyecto
en otros rostros, grávido tenor
con que maniato, ducho,
pespuntes de verdad.) Sólo unas llaves
logré, que me conducen
al escenario de los desfasajes
en el que reino solo.
Ya basta, sí; pero la dulce senda
hollaré nuevamente. 

viernes, 24 de junio de 2011

Marta

Esa chica, que no es dechado de cultura,
me contaba lo mal que le va a su familia,
pero como gozando del violento relato,
o como pretendiendo sorprender con sus giros
cotidianos y turbios -hechos vueltos palabras-,
y salidas traviesas, cada tanto, y refranes.

Yo escuchaba, le daba la razón, asentía
a brutales preguntas -¿cuál es mi sí, mi no?-
que cada tanto hacía, que no esperaban réplica,
y si me condolía por tal o cual quilombo
reforzaba con otro más oscuro, más crudo,
a la vez que el contarlos los relativizaba.

Tal era su descanso, su respiro: contar
lo fatal de su vida, desgranar las semanas
de gritos y de golpes, sin guita y sin comida,
durante una visita de facturas y mate,
como buscando aliento en ese hablar sin pausas
que apenas pretendía, no sé, poder hablar.

viernes, 10 de junio de 2011

Pandora

Un poco con la espera
-no verte; reclamarte-
se afinaron mis versos,
se hizo sutil el arte.

El arte de buscar
palabras elocuentes
con que nombrarte; un arte
de pulsiones renuentes.

Renuentes y a la vez
hondas, como la bruma
del pozo de que extraigo
guijas de breve suma.

Así, fantasma flaco
de tonadas de arena,
adoptaron mis ojos
la tristeza serena.

Jan Garbarek circula
en la siesta sonora;
se expanden estos versos
sabiéndote Pandora.

jueves, 2 de junio de 2011

Innoble

Cómo marchar por las
arenas de un desierto
inhóspito, salvaje;

cómo beber de un agua
que no calma la sed,
y jamás ha llovido;

cómo un muerto dispone
las horas y los años,
cataclismo de lanzas;

cómo regir cometas
de un cielo que es igual
a lunares vencidos...

¿Qué es ella? Un atolón
por el que caigo o muto
interminablemente.

Un labio que rechaza,
y es el único labio,
aquelarre los cuerpos.

Infernal y distante,
trazo el abracadabra
de una magia vulgar.

Qué más quiere el endriago.
Qué fosa lo recluye,
por qué pasea frases.

Frases o dentelladas:
y masca sin apuros
un ensalmo de arena.

domingo, 22 de mayo de 2011

"Al modo en que Giannuzzi paladeaba..."

Al modo en que Giannuzzi paladeaba
cierta palabra porque no sabía
qué quería decir, y no apelaba
adrede al diccionario, yo decía
cada tanto tu nombre, y me enteraba
con conmoción y espanto que no había
nada de vos ahí, que no moraba
tu ser en esas letras. Me aturdía
esa falta de vos, en vano andaba
con las palabras, de tu nombre hacía
un amuleto muerto, y más penaba
cuanto menos de vuelta te tenía.

Hoy me quedo callado, y no contemplo
sino las fotos: otro inútil templo.

viernes, 13 de mayo de 2011

De oscura lucidez

Sé que chocó nuestra mirada como
dos astros apagados que se encuentran
una vez más, fatales en su marcha
de siglos gravitando como espectros
uno del otro, marca
antigua, necesaria. Resistí
lo más que pude tu pasar reacio,
el severo semblante, la constancia
paradojal y firme de tu luna,
de oscura lucidez; luego cedí,
alcé mi mano para saludarte
mientras bajaba el rostro, comprendiendo  
que el inusual encuentro, la entrevista
habían terminado. Como dos
astros errantes cuya más lejana
noticia es ese mito de los dos
gemelos que se amaron y que el sino
separó para siempre, justiciero. 

jueves, 5 de mayo de 2011

Cada uno por su lado

Hoy también callaremos, como calla el osario
de lo que no nació, torpes y recurrentes,
y beberemos mucho, y reiremos más,
con la jeta torcida, desalmados sin gracia.

Y el fecundo presente proveerá de excusas
para las horas de ángel, aljibe que se ahoga,
y nos criticaremos sin piedad, minuciosos,
distantes, enervados, eje que se deshace.

Somos tan predecibles... La mañana se acerca
y vos despertarás y leerás, calculo,
estos versos que buscan matices que te traigan.

Fuimos tan imprudentes... Me acostaré queriendo
-sin mucha fe, confieso- que suene el celular,
que me digas que no, nada que ver, yo nunca...