La boca del estómago. Artificio
mi componer enmiendas.
Potente resplandor que aparecías
--abra y medida: ¡razas!--
interrumpiendo la actitud, ¡¿cuál era
tu modo de lucir,
tu precipicio o cauce, tu extasiarnos,
sentina sin testigos?!
Puedo habitar en puentes, con cadenas,
ahora; me convierto
en traspasado por el resplandor:
fiera que ruge, sirte...
martes, 5 de junio de 2012
lunes, 4 de junio de 2012
Un anciano me ayuda
Un anciano me ayuda. Poco a poco
comienzo a comprender.
(Está rajado el vidrio que él presenta
con lentitud, con tiento,
con oficio...) Mañana en que las cosas
se son de dar. Valoro,
reconociendo, al viejo que sin prisas
trabaja. Una vez más,
respeto y emoción. Si todavía
quiere poner el hombro,
dejemos que se esfuerce... Poco a poco
veo rodar la Tierra.
AUDIO: http://www.goear.com/listen/0032462/un-anciano-me-ayuda-pablo-segui-
comienzo a comprender.
(Está rajado el vidrio que él presenta
con lentitud, con tiento,
con oficio...) Mañana en que las cosas
se son de dar. Valoro,
reconociendo, al viejo que sin prisas
trabaja. Una vez más,
respeto y emoción. Si todavía
quiere poner el hombro,
dejemos que se esfuerce... Poco a poco
veo rodar la Tierra.
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AUDIO: http://www.goear.com/listen/0032462/un-anciano-me-ayuda-pablo-segui-
domingo, 20 de mayo de 2012
Escarceo
Ya van a ser las cinco, amor. Vos descansás
allá en tu pieza, niña que duerme en la penumbra...
¿Escribo o miento? Soy un tibio que no alumbra
ni siquiera los bordes de su texto. Veraz,
sumario. (Más bien terco, prolijo, innecesario.)
Bobo post, escarceo que una anciana demente
y gangosa genera, desorbitadamente:
lo apartarás sonriendo, sin dejar comentario.
Pero nada te pido: sólo quería hablarte,
sólo quería ver, una vez más, sediento,
tus ojos, esa luna a la que, doble, asiento
las veces que, gustosa, entrecerrás con arte
los párpados. (En fin: ahora que el poema
miente un poquito menos se me acaba el esquema.)
allá en tu pieza, niña que duerme en la penumbra...
¿Escribo o miento? Soy un tibio que no alumbra
ni siquiera los bordes de su texto. Veraz,
sumario. (Más bien terco, prolijo, innecesario.)
Bobo post, escarceo que una anciana demente
y gangosa genera, desorbitadamente:
lo apartarás sonriendo, sin dejar comentario.
Pero nada te pido: sólo quería hablarte,
sólo quería ver, una vez más, sediento,
tus ojos, esa luna a la que, doble, asiento
las veces que, gustosa, entrecerrás con arte
los párpados. (En fin: ahora que el poema
miente un poquito menos se me acaba el esquema.)
martes, 8 de mayo de 2012
El más sutil espejo
Si mi mirada no topara con
--siempre, indiviso-- el rostro
altivo y desdeñoso, superior,
de ese que siembra caos
en mis entrañas/miga, colibrí
que huye desesperado por los secos
fustazos con que las
flores nutricias lo señalan, sin
alejarse del todo, libador...
Si mi mirada no topara, y siempre,
con ese rostro inapelable y liso
e impronunciable y vil como un enigma
que sólo con amor
descifraré: vasija que cayó
en medio de la nada, y se deshace
por siglos, y no logra
quebrarse, reposar; vaga vasija
que ya nada conserva...
Pero miro, y el rostro
aguija con violencia al corazón:
cruel ordalía, innumerable y una,
que enfrento a cada paso,
a cada retener lo que calló.
Y miro y es preciso
caer de bruces, o desgañitarme
de nuevo, una vez más, con la aguanosa
sustancia de mi huero y vulnerable
--por timorato-- pulso.
De nuevo, una vez más. Experimento
--¡¿por qué?!--, sin traspasarlo,
el más sutil espejo: el circular
--calígine, demanda--.
--siempre, indiviso-- el rostro
altivo y desdeñoso, superior,
de ese que siembra caos
en mis entrañas/miga, colibrí
que huye desesperado por los secos
fustazos con que las
flores nutricias lo señalan, sin
alejarse del todo, libador...
Si mi mirada no topara, y siempre,
con ese rostro inapelable y liso
e impronunciable y vil como un enigma
que sólo con amor
descifraré: vasija que cayó
en medio de la nada, y se deshace
por siglos, y no logra
quebrarse, reposar; vaga vasija
que ya nada conserva...
Pero miro, y el rostro
aguija con violencia al corazón:
cruel ordalía, innumerable y una,
que enfrento a cada paso,
a cada retener lo que calló.
Y miro y es preciso
caer de bruces, o desgañitarme
de nuevo, una vez más, con la aguanosa
sustancia de mi huero y vulnerable
--por timorato-- pulso.
De nuevo, una vez más. Experimento
--¡¿por qué?!--, sin traspasarlo,
el más sutil espejo: el circular
--calígine, demanda--.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Me estoy abandonando
Me estoy abandonando. Como quien,
en medio de la pampa,
calmo, feliz, sospecha, de repente
y sin real motivo,
que todo se derrumba: porque alguno
vino que sugirió
que todo es falso, y signo de la muerte;
y se abandona. Incluso
me alejo de mi chica, marioneta
mi cuerpo, flojos los
hilitos. Deposito en la penumbra
este torso o esfuerzo
y ya no quiero caminar, y busco
sólo quedarme inmóvil
y mirar esas luces que a lo lejos
crepitan y se apagan.
en medio de la pampa,
calmo, feliz, sospecha, de repente
y sin real motivo,
que todo se derrumba: porque alguno
vino que sugirió
que todo es falso, y signo de la muerte;
y se abandona. Incluso
me alejo de mi chica, marioneta
mi cuerpo, flojos los
hilitos. Deposito en la penumbra
este torso o esfuerzo
y ya no quiero caminar, y busco
sólo quedarme inmóvil
y mirar esas luces que a lo lejos
crepitan y se apagan.
- . - . -
este poema puede ser escuchado cliqueando aquí
viernes, 20 de abril de 2012
sUcubo y brebaje
"todo es mentira, aun",
decIa esa mujer, "esta montanya
sobre la cual te beso. vos sonyAs
conmigo, ahora, y que te busco, y que
de hace rato anhelaba
volver a vos, al cabo
de ese gran chiste o dEcadas de sOlo
distancia y recelar. todo es mentira",
decIa, "y la montanya
volverA a sostenerte
en medio de trabajos". luego, amor,
apareciste, cuando yo ya habIa
bajado de esa altura; y sospechabas.
y luego despertE, confuso, y quise
tasar con precisiOn esa consigna
con que me adoctrinaran
en medio de deleites. (porque es eso:
una consigna y lo gozoso, aunados.)
y tenIa una sed
tremenda, y escribI
este poema antiguo, y paladeE
la llama y la penumbra y la potencia.
y no hubo fiel de sal. y no hubo templo.
decIa esa mujer, "esta montanya
sobre la cual te beso. vos sonyAs
conmigo, ahora, y que te busco, y que
de hace rato anhelaba
volver a vos, al cabo
de ese gran chiste o dEcadas de sOlo
distancia y recelar. todo es mentira",
decIa, "y la montanya
volverA a sostenerte
en medio de trabajos". luego, amor,
apareciste, cuando yo ya habIa
bajado de esa altura; y sospechabas.
y luego despertE, confuso, y quise
tasar con precisiOn esa consigna
con que me adoctrinaran
en medio de deleites. (porque es eso:
una consigna y lo gozoso, aunados.)
y tenIa una sed
tremenda, y escribI
este poema antiguo, y paladeE
la llama y la penumbra y la potencia.
y no hubo fiel de sal. y no hubo templo.
jueves, 22 de marzo de 2012
Regazo y cauce
Esta bolsa, chiquita,
de huesos, este cuerpo que, sufrido
y vacilante, huero,
vagaba por desiertos o temblores
--y el oasis, vedado--,
descansa ahora en tu regazo dulce.
Toco tu piel, abrazo
tu lenta suavidad, incomparable,
indefinible, intento
--pero jugando-- que tus rulos sean
un poco menos risa,
y no lo logro, menos mal, qué suerte.
Somos, entonces, los
protagonistas --cámara y milagro--
de una, nos lo decimos,
película francesa, y la función,
que no sabemos cuándo
volverá a repetirse, la queremos
inacabable. Sí:
esta piel, que por años parecía
que había muerto, pudo
volver a florecer. Y, así, respiro
entre tus brazos, joven
una vez más, en calma... Hasta que un beso,
y después otro, y otro,
dan cauce, urgidos, descarados, a
otros asuntos menos
bucólicos: el cauce se desmadra.
de huesos, este cuerpo que, sufrido
y vacilante, huero,
vagaba por desiertos o temblores
--y el oasis, vedado--,
descansa ahora en tu regazo dulce.
Toco tu piel, abrazo
tu lenta suavidad, incomparable,
indefinible, intento
--pero jugando-- que tus rulos sean
un poco menos risa,
y no lo logro, menos mal, qué suerte.
Somos, entonces, los
protagonistas --cámara y milagro--
de una, nos lo decimos,
película francesa, y la función,
que no sabemos cuándo
volverá a repetirse, la queremos
inacabable. Sí:
esta piel, que por años parecía
que había muerto, pudo
volver a florecer. Y, así, respiro
entre tus brazos, joven
una vez más, en calma... Hasta que un beso,
y después otro, y otro,
dan cauce, urgidos, descarados, a
otros asuntos menos
bucólicos: el cauce se desmadra.
jueves, 15 de marzo de 2012
Un mundo
Yo sé que las palabras
ni las fotos podrán
tenerte nunca. Que
el beso que nos dimos
anoche se conserva
apenas, desleído
por la ingrata memoria.
Que esa risa que estalla
de repente en tus labios,
y que yo no manejo
ni aunque lo intente, surge
cuando quiere o querés;
que es inútil grabar
para los venideros
ese tacto a distancia
que sonriendo me ciñe.
Somos ese detalle
que el otro guarda, que
recuerda, del que abjura
o por el que suspira
o se alegra. Es posible
que ahora que dormís
no me tengas presente:
soñás, quizá, con una
minuciosa manada
de elefantes a punto
de entrar en un bazar;
o con esa perrita
que te daba la pata
anoche. Lo que sí
es cierto es que, callado,
y cansado, y desnudo,
escribo sobre vos.
Y lo más cierto es que
estas pobres palabras,
que leerás mañana
por la mañana, con
un mate, a las corridas,
jamás conseguirán
mostrar el modo claro
en que tu cuerpo luce
de noche al descansar.
Todavía más cierto
es que no importa. Puede
que el futuro no sepa
nada de vos, ni de
tus labios rumorosos.
Los míos guardarán
su forma, su tibieza,
su increíble dulzura.
Ya no puedo olvidarte,
señora que ha logrado,
sólo con ser, hacer
de estos días un mundo.
ni las fotos podrán
tenerte nunca. Que
el beso que nos dimos
anoche se conserva
apenas, desleído
por la ingrata memoria.
Que esa risa que estalla
de repente en tus labios,
y que yo no manejo
ni aunque lo intente, surge
cuando quiere o querés;
que es inútil grabar
para los venideros
ese tacto a distancia
que sonriendo me ciñe.
Somos ese detalle
que el otro guarda, que
recuerda, del que abjura
o por el que suspira
o se alegra. Es posible
que ahora que dormís
no me tengas presente:
soñás, quizá, con una
minuciosa manada
de elefantes a punto
de entrar en un bazar;
o con esa perrita
que te daba la pata
anoche. Lo que sí
es cierto es que, callado,
y cansado, y desnudo,
escribo sobre vos.
Y lo más cierto es que
estas pobres palabras,
que leerás mañana
por la mañana, con
un mate, a las corridas,
jamás conseguirán
mostrar el modo claro
en que tu cuerpo luce
de noche al descansar.
Todavía más cierto
es que no importa. Puede
que el futuro no sepa
nada de vos, ni de
tus labios rumorosos.
Los míos guardarán
su forma, su tibieza,
su increíble dulzura.
Ya no puedo olvidarte,
señora que ha logrado,
sólo con ser, hacer
de estos días un mundo.
lunes, 5 de marzo de 2012
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