Conversás con agujas, apurando
a ya vencidos. Ronco
sos de ponerte cuando se te da
la verba ganadora.
Luego olvidás tus pases, caminás
como alejando. Porque
no tenés dones. Como un animal
admirás la ventaja.
martes, 23 de febrero de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
Con otra cosa
Habría que intentar otro pesar,
otra alegría, un sitio
distinto para esta alma que se espeja,
sombra de gestos, nido
de nimiedades. Algo como el ojo
renunciando al sopor
que lo distancia de los vates, sino
volviendo a pernoctar
con las estrellas. Brisa que restalla
en la conciencia, gracias
que doy al mundo indiferente que,
sin embargo, me roza.
Ojo de letras, gestos que la muerte
me sabe sin pensarlo,
catafalco que, urdido, se establece
por años, esparciendo
lo mórbido hasta un punto en que me ciega;
ojo que no respira,
pronunciación de un álamo gregario
que a Caronte se dio
porque creció. Volverme, de algún modo,
hacia la mesa, o hacia
el paladar llagado, o hacia el muelle
del que nunca partí,
que no me espera, pero que es anuncio
de una viva emoción.
"Rosa posible, espera la esperanza,
atada a lo presente",
podría murmurar. Pero yo sé
que el sedimento sólo
con otra cosa se desprende que
con la paciencia. Nada
que ver con voluntad. Sólo un desvío
del átomo, un relámpago.
otra alegría, un sitio
distinto para esta alma que se espeja,
sombra de gestos, nido
de nimiedades. Algo como el ojo
renunciando al sopor
que lo distancia de los vates, sino
volviendo a pernoctar
con las estrellas. Brisa que restalla
en la conciencia, gracias
que doy al mundo indiferente que,
sin embargo, me roza.
Ojo de letras, gestos que la muerte
me sabe sin pensarlo,
catafalco que, urdido, se establece
por años, esparciendo
lo mórbido hasta un punto en que me ciega;
ojo que no respira,
pronunciación de un álamo gregario
que a Caronte se dio
porque creció. Volverme, de algún modo,
hacia la mesa, o hacia
el paladar llagado, o hacia el muelle
del que nunca partí,
que no me espera, pero que es anuncio
de una viva emoción.
"Rosa posible, espera la esperanza,
atada a lo presente",
podría murmurar. Pero yo sé
que el sedimento sólo
con otra cosa se desprende que
con la paciencia. Nada
que ver con voluntad. Sólo un desvío
del átomo, un relámpago.
miércoles, 27 de enero de 2010
Naturaleza muerta
Me alejo del sudario, detenido
y pertinaz. Desnudo,
miro a un espejo que a nada atiende
sino al sudor o llaga
que mucho se divide
y perla con sigilo al indefenso.
El humo que se acaba
de un cigarrillo, el humo
o la llanura, que se aferrará
a cinco amelos muertos.
Y vuelvo al catafalco del sudor,
a palpar moscas, a palpar cortinas:
la grave cáscara de un ido
que no se reconoce ya.
y pertinaz. Desnudo,
miro a un espejo que a nada atiende
sino al sudor o llaga
que mucho se divide
y perla con sigilo al indefenso.
El humo que se acaba
de un cigarrillo, el humo
o la llanura, que se aferrará
a cinco amelos muertos.
Y vuelvo al catafalco del sudor,
a palpar moscas, a palpar cortinas:
la grave cáscara de un ido
que no se reconoce ya.
miércoles, 20 de enero de 2010
Mojón estacional
Idiota de idiolecto pespunteas,
ronca carcaza, de tu fuel y miel,
espuma avara, virulado esguince
y contorsiones. Silbos contenidos
y columpiados, llamas o que llamas
a la oración, amigo. Pataditas
y escaramuzas chuecas, arrechuchos
mozárabes, latinos, ancla y ánfora
de tus diptongos, muesca eslabonada,
presea de peditos contumaces,
morsa que se encadena a la vertiente
y galopar de estancos como flores.
Inclemencias, me dices, escenarios
en que fingir la mala, Melusina
que en olivo, que en chancro, que en comparsas,
la esclava infiel, la adora, laburantes,
luego callas. Armiño de estipendios,
la moza caminó. Ya la maroma,
la dentadura, el guaso y el listón
y hasta el toisón reclamas mansamente,
y ajustes a la fecha. Sólo el cielo
batalla, despereza dromedarios.
ronca carcaza, de tu fuel y miel,
espuma avara, virulado esguince
y contorsiones. Silbos contenidos
y columpiados, llamas o que llamas
a la oración, amigo. Pataditas
y escaramuzas chuecas, arrechuchos
mozárabes, latinos, ancla y ánfora
de tus diptongos, muesca eslabonada,
presea de peditos contumaces,
morsa que se encadena a la vertiente
y galopar de estancos como flores.
Inclemencias, me dices, escenarios
en que fingir la mala, Melusina
que en olivo, que en chancro, que en comparsas,
la esclava infiel, la adora, laburantes,
luego callas. Armiño de estipendios,
la moza caminó. Ya la maroma,
la dentadura, el guaso y el listón
y hasta el toisón reclamas mansamente,
y ajustes a la fecha. Sólo el cielo
batalla, despereza dromedarios.
miércoles, 6 de enero de 2010
Chupete para melancias
Mercado tecno, misa funeral,
Arístides sin techo, la carcoma
es auxiliar o base derruida
como el alfanje. Soga que reúne
a juez y a misionero con hinojos
puestos de pie, te secan la azucena,
insípido desmadre, ruega el morbo
que no te afeiten la alhucema cruda,
inmunes como sierpes trashumantes,
nido y la mescolanza. Los columpios,
la otra razón, el alma de los hicsos,
el comején que alista, la tonsura,
todo tu glande: crenchas. Corrompías
con churros almacenes la ventosa
de los rundunes -morsa-: crispa ratas,
colapsa cuentas, lame nervaduras
de rehogar las uvas contra el túnel
de los desparecidos, honorarios
a consignar, el trueque es la ignorancia
que se desfoga, aullidos, crisantemos
y la llagada, ruta o tarteleta
como junturas, como maremotos
en la ventisca/atún. Si te demoras,
es porque quieres pisco, tolerancia,
huesos como canillas.
Arístides sin techo, la carcoma
es auxiliar o base derruida
como el alfanje. Soga que reúne
a juez y a misionero con hinojos
puestos de pie, te secan la azucena,
insípido desmadre, ruega el morbo
que no te afeiten la alhucema cruda,
inmunes como sierpes trashumantes,
nido y la mescolanza. Los columpios,
la otra razón, el alma de los hicsos,
el comején que alista, la tonsura,
todo tu glande: crenchas. Corrompías
con churros almacenes la ventosa
de los rundunes -morsa-: crispa ratas,
colapsa cuentas, lame nervaduras
de rehogar las uvas contra el túnel
de los desparecidos, honorarios
a consignar, el trueque es la ignorancia
que se desfoga, aullidos, crisantemos
y la llagada, ruta o tarteleta
como junturas, como maremotos
en la ventisca/atún. Si te demoras,
es porque quieres pisco, tolerancia,
huesos como canillas.
sábado, 2 de enero de 2010
Mortal
Qué fácil detener,
cuerpo de ayer, tu cuerpo:
navega como nombre,
reflejos de obsidiana.
Menos fácil es dar
paladas de vencido:
estocada tu rostro,
búho de la penumbra.
Penumbra: mientras duermo
pendés, hoguera dulce,
liana del infortunio.
Infortunio capcioso:
regresás a diademas,
a la noche anterior.
cuerpo de ayer, tu cuerpo:
navega como nombre,
reflejos de obsidiana.
Menos fácil es dar
paladas de vencido:
estocada tu rostro,
búho de la penumbra.
Penumbra: mientras duermo
pendés, hoguera dulce,
liana del infortunio.
Infortunio capcioso:
regresás a diademas,
a la noche anterior.
martes, 15 de diciembre de 2009
El cargador
Te arrinconás en el collar, en la opresión, en goces
de una yacija mala, de mirar al techo
desde una mente invicta en trenos de tortura, alado
desde hace mucho tiempo, torvo y mudo, el incapaz de andar
sonriendo y compartiendo, niño veloz
que se apartó por fin en una vereda sin frente.
Mirada, y qué imperfecta, propia de una incomprensión y tino,
ardido el cuello de dolor de sí, melancolía
como las muertes que palpás, caleidoscopio, en la memoria,
como la pesadilla diferente que conocés, a la que asisto,
muchacho para el trabajo, suavidad desconocida
que ahogás porque duele y ya no se siente más.
Podría calcular que no estamos, que todo es sierpe maravillada,
varada en un rincón del trapo, crisantemo
-ya lo sabías- que no nos contiene. Niño de más,
niño de la perversidad que se nos cae como piedra,
vagón inmovilizado porque todavía estamos deteniéndonos
al borde de la música, y más allá, y sin nadie.
de una yacija mala, de mirar al techo
desde una mente invicta en trenos de tortura, alado
desde hace mucho tiempo, torvo y mudo, el incapaz de andar
sonriendo y compartiendo, niño veloz
que se apartó por fin en una vereda sin frente.
Mirada, y qué imperfecta, propia de una incomprensión y tino,
ardido el cuello de dolor de sí, melancolía
como las muertes que palpás, caleidoscopio, en la memoria,
como la pesadilla diferente que conocés, a la que asisto,
muchacho para el trabajo, suavidad desconocida
que ahogás porque duele y ya no se siente más.
Podría calcular que no estamos, que todo es sierpe maravillada,
varada en un rincón del trapo, crisantemo
-ya lo sabías- que no nos contiene. Niño de más,
niño de la perversidad que se nos cae como piedra,
vagón inmovilizado porque todavía estamos deteniéndonos
al borde de la música, y más allá, y sin nadie.
jueves, 29 de octubre de 2009
Y no me ataca
y en todo retorno un cambio nacerá
Recuerdo aquella carta. La quemé,
Brigitte enardecida,
luna/mujer que aúlla. Fiel fetiche,
el disco, su audición.
Carta de nunca hubo otra igual. Ya acaba
aquella melodía
cuyas palabras, mansa, repetiste
para nomás llamarme.
Y me tuviste nuevamente, y luego
fuiste un pantano absorto,
indócil, no, callada.
Y nunca comprendí. Sola locura,
quererte. Las almenas
de una Urraca de vos.
domingo, 18 de octubre de 2009
Skorpio
Hoy calla. Ayer calló. No es el silencio
lo que me agrede, sino
saberme ya el inicuo
de su rincón: ¿por qué, si no, el garrote
con que me aplasta cuando
consigo que responda?
La reivindicadora de su altar,
la que guarda la casa
y la crianza que es
una extensión, un hilo
de su prolijo templo. ¿O son miradas
sin base, y sólo busco
una crudeza arisca? La violencia
de su actitud para conmigo, para
matar cualquier conato
de incertidumbre, de
asfixia o de temor, la reconozco
ya de memoria. ¿Y qué
dirá de mí que no me dice, qué
masticará en forzada dispersión
su nicho, su Nirvana postergado
-carga conmigo-, qué
poema le saldrá que no me nombre,
que sea inconcebible para mí?
Un necesario maliciar espejos
que la protegen me
invita a descartar
lo previo. Simplemente
no quiere, no me quiere, me rechaza
como a una peste; simplemente soy
una alimaña, y rondo
tras el dintel.
lo que me agrede, sino
saberme ya el inicuo
de su rincón: ¿por qué, si no, el garrote
con que me aplasta cuando
consigo que responda?
La reivindicadora de su altar,
la que guarda la casa
y la crianza que es
una extensión, un hilo
de su prolijo templo. ¿O son miradas
sin base, y sólo busco
una crudeza arisca? La violencia
de su actitud para conmigo, para
matar cualquier conato
de incertidumbre, de
asfixia o de temor, la reconozco
ya de memoria. ¿Y qué
dirá de mí que no me dice, qué
masticará en forzada dispersión
su nicho, su Nirvana postergado
-carga conmigo-, qué
poema le saldrá que no me nombre,
que sea inconcebible para mí?
Un necesario maliciar espejos
que la protegen me
invita a descartar
lo previo. Simplemente
no quiere, no me quiere, me rechaza
como a una peste; simplemente soy
una alimaña, y rondo
tras el dintel.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)