Te arrinconás en el collar, en la opresión, en goces
de una yacija mala, de mirar al techo
desde una mente invicta en trenos de tortura, alado
desde hace mucho tiempo, torvo y mudo, el incapaz de andar
sonriendo y compartiendo, niño veloz
que se apartó por fin en una vereda sin frente.
Mirada, y qué imperfecta, propia de una incomprensión y tino,
ardido el cuello de dolor de sí, melancolía
como las muertes que palpás, caleidoscopio, en la memoria,
como la pesadilla diferente que conocés, a la que asisto,
muchacho para el trabajo, suavidad desconocida
que ahogás porque duele y ya no se siente más.
Podría calcular que no estamos, que todo es sierpe maravillada,
varada en un rincón del trapo, crisantemo
-ya lo sabías- que no nos contiene. Niño de más,
niño de la perversidad que se nos cae como piedra,
vagón inmovilizado porque todavía estamos deteniéndonos
al borde de la música, y más allá, y sin nadie.
martes, 15 de diciembre de 2009
jueves, 29 de octubre de 2009
Y no me ataca
y en todo retorno un cambio nacerá
Recuerdo aquella carta. La quemé,
Brigitte enardecida,
luna/mujer que aúlla. Fiel fetiche,
el disco, su audición.
Carta de nunca hubo otra igual. Ya acaba
aquella melodía
cuyas palabras, mansa, repetiste
para nomás llamarme.
Y me tuviste nuevamente, y luego
fuiste un pantano absorto,
indócil, no, callada.
Y nunca comprendí. Sola locura,
quererte. Las almenas
de una Urraca de vos.
domingo, 18 de octubre de 2009
Skorpio
Hoy calla. Ayer calló. No es el silencio
lo que me agrede, sino
saberme ya el inicuo
de su rincón: ¿por qué, si no, el garrote
con que me aplasta cuando
consigo que responda?
La reivindicadora de su altar,
la que guarda la casa
y la crianza que es
una extensión, un hilo
de su prolijo templo. ¿O son miradas
sin base, y sólo busco
una crudeza arisca? La violencia
de su actitud para conmigo, para
matar cualquier conato
de incertidumbre, de
asfixia o de temor, la reconozco
ya de memoria. ¿Y qué
dirá de mí que no me dice, qué
masticará en forzada dispersión
su nicho, su Nirvana postergado
-carga conmigo-, qué
poema le saldrá que no me nombre,
que sea inconcebible para mí?
Un necesario maliciar espejos
que la protegen me
invita a descartar
lo previo. Simplemente
no quiere, no me quiere, me rechaza
como a una peste; simplemente soy
una alimaña, y rondo
tras el dintel.
lo que me agrede, sino
saberme ya el inicuo
de su rincón: ¿por qué, si no, el garrote
con que me aplasta cuando
consigo que responda?
La reivindicadora de su altar,
la que guarda la casa
y la crianza que es
una extensión, un hilo
de su prolijo templo. ¿O son miradas
sin base, y sólo busco
una crudeza arisca? La violencia
de su actitud para conmigo, para
matar cualquier conato
de incertidumbre, de
asfixia o de temor, la reconozco
ya de memoria. ¿Y qué
dirá de mí que no me dice, qué
masticará en forzada dispersión
su nicho, su Nirvana postergado
-carga conmigo-, qué
poema le saldrá que no me nombre,
que sea inconcebible para mí?
Un necesario maliciar espejos
que la protegen me
invita a descartar
lo previo. Simplemente
no quiere, no me quiere, me rechaza
como a una peste; simplemente soy
una alimaña, y rondo
tras el dintel.
viernes, 16 de octubre de 2009
Lou Bizarro
Un fallo que nadie protestó/
¡un hombre ganó otro hombre perdió!/
Si Tyson en Japón no muerde, Tyson
ha sido asesorado. Duros dientes,
recuerdo una historieta, blanco y negro,
y el negro que cogía
antes de la pelea. Pierde. Hay otra:
la chica con sombrero Sur Profundo,
la que pasa con un
cartel marcando cuál
es el round que se viene,
contempla al perdedor, y hubo futuro.
La cuenta corre ya. Tomo mi mate,
canción que me divierte y me sonríe,
poema "repentista", ¿te debés
a estilos, a que griten
"que no decaiga"? ¿O "que
tus versos sean más
duraderos que el bronce"? Suena el saxo,
revolotea bajo
el bajo cheto. Así que esto es ser blogger:
tener que alimentar con cualquier cosa
una fogata al pie,
y que se apaga,
de ídolos mudos que andan,
habrá que suponerlo, hago lo mismo,
con un ojo en el blog, y con el otro
en tiempo de descuento.
martes, 13 de octubre de 2009
Heptasílabos
El alma quieta, ayer:
podía renunciar
a la escritura. Como
haber periclitado
-¿la terapia?, ¿los libros?-
las emociones. Sé
que escribir es tener
violentos movimientos
en el alma, y que duren;
la sobriedad indigna.
Y en eso estoy: minúsculo,
aquietado, imparcial,
como un cero a la izquierda
de toda sensación;
no son largas las horas,
los dramas son ajenos,
y me sorprendo mucho
de que la gente sufra.
Ecuánime, objetivo,
hoy por hoy sólo soy
un escriba prolijo,
nimiedad que disuade.
podía renunciar
a la escritura. Como
haber periclitado
-¿la terapia?, ¿los libros?-
las emociones. Sé
que escribir es tener
violentos movimientos
en el alma, y que duren;
la sobriedad indigna.
Y en eso estoy: minúsculo,
aquietado, imparcial,
como un cero a la izquierda
de toda sensación;
no son largas las horas,
los dramas son ajenos,
y me sorprendo mucho
de que la gente sufra.
Ecuánime, objetivo,
hoy por hoy sólo soy
un escriba prolijo,
nimiedad que disuade.
jueves, 8 de octubre de 2009
Amorosamente te digo que
Callos en que te mido,
dantesco mingitorio que repele
al agresor. El verbo,
pollo mediante, ardió, bobo cariz
de la azucena. Morbo,
arrestos y oración: finge la Patria
otro escorbuto más.
¿Por qué te quise?, digo, como quien
no se entrelaza con
la deuda: mandamases y listones,
chiripiorcas y erutos,
y adusto ceño, y fulcro de la estatua.
Y los arroces, daño
que prometí, malevos escandidos
para durar, componen
esta molienda en que te estás, motivo.
dantesco mingitorio que repele
al agresor. El verbo,
pollo mediante, ardió, bobo cariz
de la azucena. Morbo,
arrestos y oración: finge la Patria
otro escorbuto más.
¿Por qué te quise?, digo, como quien
no se entrelaza con
la deuda: mandamases y listones,
chiripiorcas y erutos,
y adusto ceño, y fulcro de la estatua.
Y los arroces, daño
que prometí, malevos escandidos
para durar, componen
esta molienda en que te estás, motivo.
jueves, 1 de octubre de 2009
Anymore
Y bueno, era evidente:
ni vos te lo creías.
Libros de despegar,
carreras que estudiaste,
y, hoy por hoy, mojigata,
decidís lo prolijo.
Monja que se divierte,
Carnaval, y, eso sí,
confesar que es difícil,
que no es lo tuyo, que
hay familia, hay status,
y que no hay que echar mocos.
Debía suponerlo.
Debía sonreírte.
Debía acariciarte
y aceptar tus regalos.
El final, contenido
en el primer momento.
ni vos te lo creías.
Libros de despegar,
carreras que estudiaste,
y, hoy por hoy, mojigata,
decidís lo prolijo.
Monja que se divierte,
Carnaval, y, eso sí,
confesar que es difícil,
que no es lo tuyo, que
hay familia, hay status,
y que no hay que echar mocos.
Debía suponerlo.
Debía sonreírte.
Debía acariciarte
y aceptar tus regalos.
El final, contenido
en el primer momento.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Alegoría inconsútil de un témpano de pie
Monjitas de escarbar
en la memoria nada.
Sillas que se estremecen,
y pasan esas piernas.
La noche cordobesa:
tiempo de claudicar.
La noche cordobesa:
y yo, con estas canas.
en la memoria nada.
Sillas que se estremecen,
y pasan esas piernas.
La noche cordobesa:
tiempo de claudicar.
La noche cordobesa:
y yo, con estas canas.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Apunte
Cuerpo que canso, que camino, que
hago sentar, que duermo, que desnudo:
pétalos de sudor,
y volverse a esperar.
Cuerpo oxidado, escolopendra en quiebre,
manija sin destino, esparadrapo:
pétalos de olvidar,
y volver a querer.
Yacija resentida
por mi vientre abombado,
por no poder decir.
Silla que se acogota
de verme tan pasivo,
de despreciar mi sed.
Cuerpo proclive al morbo, a la torsión,
huesitos, carnecitas, mucha grasa:
nadie quiere besar
este cuerpo, y se va.
hago sentar, que duermo, que desnudo:
pétalos de sudor,
y volverse a esperar.
Cuerpo oxidado, escolopendra en quiebre,
manija sin destino, esparadrapo:
pétalos de olvidar,
y volver a querer.
Yacija resentida
por mi vientre abombado,
por no poder decir.
Silla que se acogota
de verme tan pasivo,
de despreciar mi sed.
Cuerpo proclive al morbo, a la torsión,
huesitos, carnecitas, mucha grasa:
nadie quiere besar
este cuerpo, y se va.
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