miércoles, 21 de abril de 2010

Boceto y disfunción

Un día perecer, otro medrar,
la mina te sonrió,
y cajas destempladas, y redomas
que te aíslan tensando.

Un día amanecer entre diademas,
otro no fornicar,
y calabazas, pepas, y vestigios
de que nadás sin ver.

Todo te lo perdonas: porque muerdes
manzanas o desmadres
cada quince segundos.

Todo te recrimina: porque el silbo
de tu venablo huero
ni camina ni calla.

2 comentarios:

  1. Pablo querido, tanto tiempo. Te cuento: acabo de hacerme seguidor de este blog que se me ha vuelto imprescindible. Un abrazo, hermano. Hasta cualquier día de éstos.

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  2. ¡Adrián, viejito! Qué bueno que aparezcas. ¿No será demasiado pronta la cosa como para que el blog se vuelva imprescindible? Ahí vi que vos también tenés uno. Inmediatamente lo pispeo. Me voy a fijar si ahí ponés dirección, cosa de pasarte dónde ando viviendo et caetera.

    ¡Hasta pronto!

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