miércoles, 7 de septiembre de 2011

Velita de leer

Vela que ardés, velita
de leer o latir
por horas en la noche
al fulgor de los libros:

¿cómo fue que llegué
a tu ermita o cayado?
(Yo venía de lejos,
de años de derruirme...)

Velita humilde, vela
que propiciás fortuitos
encuentros y evitás
la búsqueda infinita:

¿por qué me reconforta
ahora tu patrón?
¿Por qué lo que era chanza
ahora me conduce?

2 comentarios:

  1. ¡Uaaah! (admirativo) Suena la mar de íntimo, me encantó. Y me suena a inacabado, a final abierto (final de poema), como si quedaran por venir unos versos más, que le da un aire de espera por las respuestas... Cristalino.

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  2. ¡Gracias, Jorge! Sí, sí, queda como abierto, ¿no? Un poco por la forma que elegí, ese estar emparejadas las estrofas. Pero, la verdad, por ahora no tengo respuesta a las preguntas finales.

    Abrazo sanvicentino.

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